Autoevaluación

Las leyes que regulan la prestación del servicio educativo en Colombia (Ley 115/1994 y Ley 30/1992), los procesos de evaluación, y más específicamente los de autoevaluación, se constituyen, para las instituciones educativas, en referentes obligados en la búsqueda de su reconocimiento académico y social para ir construyendo y afianzando la calidad y la excelencia en la prestación del servicio.

En este orden de ideas, la evaluación en la educación se entiende como un proceso que permite revisar, analizar, decidir, transformar y enriquecer el currículo para posibilitar la calidad de los procesos de formación, investigación y extensión. Se ha de considerar como una experiencia de acción permanente, autónoma y flexible que busca infundir al proceso en el que está inmersa, una dinámica constante de crecimiento, de mejoramiento y de desarrollo interno.

En la Universidad Simón Bolívar la evaluación es entendida como un proceso permanente y fundamental que posibilita gestión con calidad y en consecuencia mejoramiento continúo. En el contexto educativo, se trata de un proceso organizado, sistemático que intenta proporcionar información que permita reflexionar críticamente sobre los propósitos, los impactos, los sujetos, las interacciones y los objetos de la educación, sobre sus alcances y dificultades con el fin de valorar los procesos en los cuales están inmersos y tomar decisiones conjuntas que direccionen el desarrollo de procesos formativos con calidad.

Desde esta perspectiva, el concepto de calidad tiene su base en el horizonte pedagógico sociocrítico5 en el que la calidad de la educación se asocia a la búsqueda permanente de la transformación para el mejoramiento de cada uno los procesos que la caracterizan, a fin que éstos cumplan mejor sus funciones. La universidad reconoce la calidad como la interacción óptima de los propósitos, acciones y recursos explicitados en el Proyecto Educativo Institucional y que convergen en la cristalización de procesos académicos actualizados, con pertinencia social en coherencia con su misión y visión. Esta interacción es dinamizada por la reflexión y autorregulación en la búsqueda del mejoramiento continuo de sus procesos bajo los principios de eficacia y eficiencia mediante procesos de investigación.

Coherente con lo anterior, la evaluación en la Universidad Simón Bolívar, se concibe como una acción de carácter pedagógica orientada a mirar procesos, actores o agentes, contextos y resultados con la finalidad de:

a)    validar el quehacer  académico de la institución y de cada uno de sus programas académicos que conforman su oferta educativa en los niveles de Pregrado y Postgrado,

b)    determinar el impacto de la gestión académica y administrativa en la calidad de los procesos formativos desde cada una de las funciones de la educación superior: Docencia, Investigación y la Extensión y Proyección Social,

c)    examinar cómo se está ejerciendo la acción educativa para interpretarla, comprenderla y proceder de manera objetiva, crítica y constructiva a fin de realizar los ajustes, actualizaciones y modificaciones pertinentes, reorientando, si fuese necesario, los procesos para que éstos sean de calidad.  

Para el desarrollo de la evaluación, en la institución se utiliza la investigación como un elemento fundamental que genere y transforme la cultura universitaria, acorde con el horizonte pedagógico institucional. Desde el Horizonte Pedagógico Socio crítico la evaluación se concibe como una oportunidad para identificar las fortalezas, oportunidades de mejora y las causas (administrativos, académicos, culturales, etc.) que las originan, no se trata sólo de “develar” dichas causas sino transformarlas para mejorar a nivel tanto personal, como de programa académico e institucional. El horizonte pedagógico exige que la transformación sea la consecuencia de una reflexión crítica de la realidad educativa, que incluye las funciones de la educación superior, y exige además, un trabajo de compromiso colectivo organizado en diferentes niveles, funciones y espacios de participación, de tal manera que se potencie constructivamente el sentido de la comunidad académica en el contexto de la misión universitaria.